
Laura García de la Fuente, responsable del área de economía ambiental del INDUROT y miembro de la CuCC participó en el programa De campu y mar, dentro de la sección dedicada a estudios, informes e investigaciones sobre el sector primario, para analizar cómo el cambio climático está transformando las condiciones ambientales de las que dependen la pesca, la agricultura, la ganadería y los sistemas forestales en Asturias.
Durante su intervención, García de la Fuente destacó que el cambio climático ya está siendo percibido por las personas que trabajan directamente en contacto con el mar y con la tierra: pescadores, ganaderos y agricultores son, en muchos casos, los primeros en detectar cambios en los ciclos naturales, en la disponibilidad de especies o en la aparición de nuevas problemáticas productivas.
Uno de los ámbitos donde estos efectos se manifiestan con mayor claridad es el medio marino. La investigadora señaló que el calentamiento global no implica únicamente un aumento de la temperatura del agua, sino también cambios físicos y químicos más amplios, como la subida del nivel del mar, la modificación de la salinidad, la alteración del pH, la acidificación oceánica, los cambios en las corrientes y la transformación de los procesos de afloramiento que sostienen la productividad marina. Estas alteraciones están teniendo consecuencias directas sobre la pesca asturiana.
El programa también abordó los efectos del cambio climático en tierra. En este sentido, la investigadora señaló que las proyecciones apuntan hacia una progresiva mediterraneización del clima asturiano, con cambios especialmente relevantes en los patrones de temperatura. Estos cambios afectan a la fenología de plantas y árboles, modifican los momentos de floración y alteran los ciclos biológicos de especies vegetales y animales.

La reducción de los periodos prolongados de frío, nieve y heladas también favorece la proliferación de especies indeseadas, plagas y enfermedades, incluidas afecciones por hongos en cultivos, masas forestales y otros sistemas productivos. La entrevista puso como ejemplo las dificultades crecientes que afectan al sector apícola, relacionadas con la expansión de problemas como la varroa o la avispa velutina en un contexto de inviernos menos rigurosos.
Frente a este escenario, Laura García de la Fuente subrayó la necesidad de avanzar en estrategias de adaptación, resiliencia y fortalecimiento de los sistemas productivos y naturales. Aunque la mitigación del cambio climático sigue siendo imprescindible, la investigadora señaló que muchos de sus efectos ya están presentes y obligan a preparar mejor tanto el territorio como a las personas y sectores económicos que dependen de él.
En el caso del mar, esta adaptación puede requerir cambios estratégicos en las flotas, una mayor flexibilidad para trabajar con distintas especies, inversiones que permitan operar en nuevas condiciones y mejoras en la capacidad de conservación de las capturas. No obstante, García de la Fuente advirtió de que estos cambios no son sencillos, especialmente para una flota artesanal en la que el conocimiento tradicional ha sido históricamente un elemento fundamental.
La investigadora también defendió el valor de muchas prácticas tradicionales del sector primario, especialmente aquellas que han estado alineadas con los ritmos biológicos y con las condiciones naturales del territorio. En este sentido, destacó la importancia de seguir recurriendo a semillas autóctonas, especies adaptadas localmente, ganadería extensiva y formas de producción compatibles con la conservación de los ecosistemas.
Asimismo, señaló que la incorporación de nuevas tecnologías puede desempeñar un papel relevante en la adaptación del sector, especialmente en la agricultura y la ganadería, mediante sistemas de monitorización, nuevas técnicas de cultivo o herramientas que permitan anticipar riesgos y mejorar la toma de decisiones. En el caso del mar, sin embargo, advirtió de que los retos son especialmente complejos, ya que los cambios están siendo más bruscos y difíciles de gestionar.
Con esta intervención, la Cátedra de Cambio Climático de la Universidad de Oviedo continúa su labor de divulgación y transferencia de conocimiento, acercando a la sociedad asturiana los principales desafíos que plantea el cambio climático para los sistemas naturales, los sectores productivos y el futuro del territorio.
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