
El programa Asturias Semanal, de RTPA, dedicó su emisión del pasado 30 de mayo de 2026, “Litoral en juego”, a analizar los desafíos ambientales, sociales y territoriales que afronta la costa asturiana. En el reportaje participaron José Manuel Rico Ordás, codirector de la Cátedra de Cambio Climático de la Universidad de Oviedo (CuCC), e Ícaro Obeso Muñiz, miembro de la Cátedra, quienes aportaron una mirada científica sobre la conservación del litoral, la presión turística, la ordenación del territorio y la adaptación al cambio climático.
La emisión abordó una cuestión central para el futuro de Asturias: cómo compatibilizar la preservación de un litoral de gran valor ecológico y paisajístico con el desarrollo de la economía local, el uso público de las playas y la creciente afluencia de visitantes.

Durante su intervención, José Manuel Rico Ordás, catedrático de Ecología, subrayó que el litoral no puede entenderse únicamente como un espacio recreativo. Playas, dunas y sistemas costeros son ecosistemas vivos, frágiles y protegidos, en los que conviven procesos naturales, especies vegetales y animales, y usos humanos. En este sentido, recordó la importancia de respetar las zonas delimitadas, especialmente en los sistemas dunares, donde el acceso indebido puede alterar espacios de gran sensibilidad ecológica.
Rico explicó también que los temporales, cada vez más frecuentes e intensos, están produciendo efectos visibles sobre la línea de costa. En algunos sistemas dunares asturianos, el retroceso puede alcanzar valores del entorno de los 15 metros, lo que evidencia la necesidad de actuaciones de recuperación, conservación y gestión adaptativa.

Otro de los conceptos destacados fue el de capacidad de carga, entendido como la presión que un sistema natural puede soportar sin degradarse. Las playas pueden acoger usos recreativos, pero solo hasta cierto límite. Superar esa capacidad implica alterar el funcionamiento de ecosistemas que, aunque a menudo se perciben como simples superficies de arena, albergan biodiversidad y procesos ecológicos esenciales.
El codirector de la CuCC también llamó la atención sobre la distinta capacidad de las playas para absorber el aumento de visitantes. Mientras algunos arenales urbanos o semiurbanos cuentan con servicios, aparcamientos y sistemas de gestión más preparados, otros espacios pequeños, singulares o frágiles pueden verse rápidamente sobrepasados. El caso de Gulpiyuri ejemplifica cómo la popularidad de un enclave puede acabar comprometiendo precisamente los valores que lo hacen excepcional.
Por su parte, Ícaro Obeso Muñiz, geógrafo y profesor de la Universidad de Oviedo, señaló que la costa asturiana conserva todavía un buen nivel de protección en comparación con otros litorales más transformados. No obstante, advirtió de la necesidad de evitar nuevas presiones urbanísticas, económicas y sociales que puedan alterar el paisaje litoral. En su intervención puso en valor la existencia de una franja de protección y ordenación en torno a la línea de costa, que ha contribuido a preservar un paisaje muy apreciado por la sociedad asturiana.
Obeso destacó que el avance del cambio climático, la presión humana, la erosión natural y el aumento de visitantes están poniendo en riesgo algunos de los valores del litoral. Entre los principales problemas mencionó la saturación estacional en determinados puntos, el incremento de viviendas de uso turístico, los problemas de saneamiento, aparcamiento, recogida de residuos y salvamento, así como la falta de recursos humanos y presupuestarios en muchos ayuntamientos costeros.

En este sentido, subrayó el papel clave de los municipios litorales, que son quienes muchas veces deben responder de forma directa e inmediata a los problemas derivados de la presión turística y de la gestión cotidiana de los usos del litoral. Sin embargo, muchos de estos ayuntamientos afrontan esas situaciones con recursos limitados, por lo que resulta necesario reforzar la cooperación institucional y dotar de medios adecuados a quienes gestionan el territorio sobre el terreno.
El reportaje también abordó la gestión de accesos y aparcamientos en los arenales más frecuentados. Obeso señaló que existen ejemplos positivos, como Penarronda, donde la ordenación del aparcamiento permite gestionar mejor los flujos de visitantes. Sin embargo, en otros espacios muy apreciados la falta de regulación genera situaciones caóticas o improvisadas. Playas como Verdicio muestran cómo una mala ordenación de los accesos puede llegar a comprometer incluso la seguridad y la asistencia en caso de emergencia.
Otra de las reflexiones planteadas fue la necesidad de revisar la relación entre movilidad, paisaje y modelo turístico. En una sociedad cada vez más motorizada, aumenta la demanda de llegar en coche a cualquier enclave costero. Frente a ello, Obeso defendió que no todos los lugares deben gestionarse como si fueran playas urbanas. Espacios como la playa del Silencio, Torimbia o los Bufones de Pría conservan parte de su valor precisamente porque mantienen cierto aislamiento. Su disfrute exige otra lógica: caminar, recorrer el territorio y entender que la accesibilidad debe ser compatible con la conservación del paisaje.
Una de las ideas centrales de la intervención de Ícaro Obeso fue la importancia del respaldo social en la conservación del litoral. Asturias ha cuidado históricamente su costa porque existe una valoración colectiva de este paisaje. Sin embargo, la aparición de comportamientos más individualistas —como la presión por aparcar en primera línea de playa, la búsqueda de oportunidades económicas en espacios sensibles o la demanda creciente de servicios asociados al ocio— muestra la necesidad de reforzar una cultura común de cuidado del litoral.

El programa planteó así una pregunta clave: ¿cuánta presión puede soportar el litoral asturiano sin perder sus valores naturales, paisajísticos y sociales?
La respuesta exige reconocer que los instrumentos de planificación y protección existen, pero también que deben actualizarse. Como señaló Ícaro Obeso, Asturias no puede limitarse a una planificación reactiva, “a remolque de los acontecimientos”. En un contexto de cambio climático y aumento de la presión turística, resulta necesario anticipar los impactos, dimensionar adecuadamente los servicios públicos, tener en cuenta la población vinculada o flotante y reforzar la ordenación territorial.
Acceso al programa completo: Asturias Semanal. Litoral en juego, RTPA.
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